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Terminal 13

desde mi ombligo

Cinco navideñas

1)¿Qué sientes días antes, durante y después de estas fechas tan señaladas? Antes: Nada especial, son días como los demás del año. Durante: Dolor de cabeza y ganas de huir. Después: Malestar corporal.
2)¿Qué recuerdos de la infancia guardas de la Navidad que aún lleves a la práctica? Creo que ninguno. Antes veíamos una película de Disney cada tarde, porque estábamos los tres de vacaciones y era nuestra forma de celebrarlo. Pero la vida ha cambiado mucho en estos cuatro últimos años. No nos quedan tradiciones. Aunque la otra noche, que nos quedamos solos acabamos viendo "Los Aristogatos" ;) y cantando como gatos jazz.
3)¿Cuándo y quién rompió la magia infantil de los Reyes Magos?¿Cómo te sentiste al saberlo? No lo recuerdo, pero tampoco sentí nada especial. Lo de los Reyes Magos sabía que era un montaje, fabuloso, pero montaje.
4)¿Cómo decoras tu casa?¿Qué es lo que mas ilusión te hace de estas fechas? Y si no te gustan, ¿por qué? Con árbol y portal de belén. Lo que más ilusión me hace es que mi padre trabaja menos y está más tiempo con nosotros. Y estamos los cinco en casa. :)
No me gusta no estar en casa. Ir al pueblo, porque es frustrante. Ver a V. llorar en Nochebuena me dio la clave: nadie disfruta con lo que montan. Ojalá fuera de otro modo. Y ojalá disfrutáramos de la Navidad, como todo hijo de vecino sin tener que pasar por esto.
5)¿Qué le pides a esta Navidad?¿Qué sueños quieres cumplir? ¿Hay alguien en tu vida al que necesitas tener esa noche más cerca que a otros? Hay muchos sueños / proyectos, pero pinto despacio, no quiero salirme de la raya. La noche de fin de año (mi noche familiar, como ya he dicho) me gusta pasarla con mis padres y mis hermanos. Es lo mejor. :)

Despues de la función

Pensaba seguir mi vida con total normalidad, obviando la Navidad y todo lo que conlleva. Hay quien disfruta de las fiestas y quien las odia. A mi simplemente (iba a decir una burrada, pero la he contenido).
Hoy, al fin, logro comer algo. Se me ha antojado una sopa de sobre, de esas que odia Herminia de Cuéntame. Llevo dos días sin introducir nada en mi cuerpo. Las comidas de Navidad, para mí, son como veneno intravenoso puro. Así me sientan.
Estas fiestas pasarán a la historia, supongo que las recordaremos bastante (otros años las olvidé, pero este se resistirá en la memoria colectiva-familiar).
Para mí la verdadera fiesta llega ahora (cuando mi estómago se asiente, claro). Siempre hemos celebrado el Fin de Año en mi casa, con mis abuelos (maternos), que ya no están. Este año luché para que siga siendo así, y así será. Nada de ir al pueblo, ni compartir eso que realmente reconozco como cena familiar, con aquellos prototipos de cazurros agudos.
Han conseguido lo de siempre: el que no acaba llorando, acaba gritando o con ganas de volver a su casa, esté a 30 kms., 700 kms. ó 2000 kms. Es triste reunirnos para este estúpido circo.
Seguiré con mi sopa de sobre, que me está sentando como el culo.
Así son las Navidades para mí.

Cinco historias

1) Érase una vez un pequeño caballito de cristal... naufragando en plena tormenta. Era consciente que la historia de su vida comenzaba así. Y era consciente, además, de saberse capaz de sacar extrañas fuerzas y lograr asirse como raíces de encina. De un tiempo a esta parte los cristales estallaban con facilidad, repartiéndose en mil pedazos por el suelo. “La vida ya no es lo que era, caballito” y, antes de derrumbarse, la apoteosis otra vez. De su propia apariencia de fragilidad resurgía la fortaleza, se revolvía y volvía a germinar, como un ave fénix que renace de sus cenizas.
2) La puso sobre la cama y muy lentamente... comenzó el ritual. Ya no pretendieron entenderse ni llegar a acuerdos definitivos sobre cómo afrontarlo mañana. Sólo se dejaron llevar, ¿quién gobernaría? Eso ya no sería un problema, lo dejarían en las manos de sus cuerpos. Él no dejó de acordarse de aquella vez, la última con ella hasta esta noche, hacía ocho años ya. El haber huido, no dejar dirección ni número de teléfono... no importaba. La había encontrado: Ella había seguido en el mismo lugar, estaba segura de que volvería. Pero esperó ocho años... En aquel tiempo sólo hizo más que esperar una vuelta imprecisa. Él había construido su vida, ella estaba derrotada en sus brazos. Sabía que dentro de unas horas volvería a desaparecer, volvería a dónde quiera que se escondiese, con esa nueva mujer de la que le había hablado. Pero ahora estaban juntos, saboreando ese calor que jamás probaron en otro cuerpo. Los dos lo sabían.
3) No me lo podía creer, aquel helado de chocolate... ¿qué tendría para hacerme recordar aquel verano? Había olvidado por competo su cara y su sonrisa. Y su nombre... aquel nombre que me hacía enloquecer y perderme en un abismo incomprendido por los demás. No nos hablábamos porque no nos entendíamos. Así que buscamos otro idioma. En realidad, nadie le entendía, pero en dos horas comenzó a ser habitual y necesario en nuestras vidas. ¿Cómo llegó? Nadie lo sabe, sólo apareció una tarde en aquel partido de baloncesto. Pidió jugar de algún modo e hizo ganar a los perdedores. Unos le invitaron a cenar, otros a que se diera una ducha, otros a pasar la noche, otros a jugar en la liguilla regional a partir del día siguiente y otros a pasar las tardes en el lago. Así fue nuestro. Con él pasé un mes de mi vida. Yo le invité a que se quedara conmigo, pero una tarde desapareció igual que hubo llegado. Salimos del lago, y regresando a casa nos tomamos un helado de chocolate, su preferido. Él decidió dar una vuelta. Yo volví a ducharme. Habíamos quedado, como siempre, en la plaza, a las 20:30. pero él no estaba. Y nunca más estuvo. Todos le echaron de menos y yo en falta siempre. Jamás probé un helado de chocolate hasta hoy y juro que fue porque lo había olvidado.
4) La mirada de aquella niña... me pedía un minuto más. No pude resistirme. Yo también la necesitaba. Los dos éramos unos niños entonces. No era buena idea, nunca lo fue. Desde entonces sólo pensábamos en volver a vernos cuanto antes, pero aquello no podía ser posible.
En ocasiones reaparece en mis sueños y por la mañana me pregunto qué habrá sido de ella y me pregunto si ella también soñará conmigo. Y me pregunto por qué la odié entonces y ahora la busco...
5) Si por lo menos alguien quisiera escucharme... contaría mis historias sin tener que esconderlas bajo llave. O contaría mis acertijos y dejaría al gato tranquilo. Si alguien quisiera escucharme le explicaría por qué no me gustan los aviones ni los papeles en blanco. Le confesaría dónde están los buenos secretos escondidos y de qué están hechos en realidad los árboles. Si alguien quisiera escucharme dejaría de hablar sola o con las nubes. Si alguien decidiera escucharme podría desalojar ideas y recuerdos de mi cabeza, dejando más espacio en mi disco duro. Si por lo menos alguien quisiera escucharme le contaría mis problemas y él los suyos y buscaríamos soluciones a medias.

Directo al recuerdo

Sin duda hoy será un día de estos.
No he hecho nada fuera de lo común pero, en general, la suma de ciertos elementos seguro que me hace no olvidarlo.
Me levanté temprano para ser domingo, intento quedarme más de las 09:30 los fines de semana, de modo que bajo la persiana a tope, sin dejar una sola línea, pero últimamente eso ya no cuela, me despierto de todos modos. Salí a pasear con los lobos que comparten mi casa y fuimos a jugar con cuerdas y pelotas desgastadas. Cuando volví me duché y me fui a tomar el sol.
Cerca de la una de la tarde entré a la cocina para inspirarme. Acabé haciendo un par de salsas y preparando el almuerzo. Al poner la tele me enteré de "la noticia".
A la hora de la siesta volví a la calle, es que hacía muy buen día y tenía que aprovecharlo :P
A las 16:30 empecé a estudiar. Me senté en el sillón frente a la chimenea y me merendé un par de temas. Y como había unas ascuas muy calentitas, mi hermano y yo preparamos unas patatas asadas, las regamos con mis salsas de mediodía y... estaban buenísimas!!

Cinco más

Cinco más Esta semana dejan de ser preguntas tan obvias y dan paso a la cabeza para que piense y rememore un poco. Me han encantado, sigue así, Betty.
1) ¿Qué quitarías del mundo? Quitaría muchas cosas, principalmente, todo tipo de abuso, la manía de no escuchar a los demás y la hipocresía.
2) ¿Cuál es tu sentimiento favorito? Cualquiera que me provoque paz y no me deje el corazón encogido.
3) ¿Cuál es el recuerdo más intenso que tienes? Continuamente los recuerdos azotan mi mente, nunca paran de moverse dentro. Incluso durmiendo mi cabeza no me deja descansar. Recuerdo muchas cosas intensamente, imposible elegir una.
4) ¿Cuál es el pensamiento que más se te repite a lo largo del día? En las últimas dos semanas: mi profesor de Historia y su examen acechándome tras la esquina.
5) ¿Qué es lo que más te gusta provocar en la gente? Alguien me hizo un dibujo una vez de una noche estrellada y me lo dedicó diciendo: a tí, que nunca dejas de sorprenderme. Pero me empeño en pasar desapercibida.

Las cinco del viernes...

Las cinco del viernes... ...aunque sea domingo. Ayer averigüé algo que no me hizo nada de gracia. En realidad sólo puse el oído mientras los mayores hablaban. Y es que parece que se van poniendo de acuerdo en acabar, cuanto antes, con mis primigenios recuerdos.
Pasaré a las cinco e intentaré olvidarme del tema :)
1) ¿En que tipo de vivienda vives: casa, piso, chalet, de propiedad, de alquiler, en casa de tus padres, en residencia de estudiantes...? Vivo en un chalet en el campo. Es de mis padres, claro.
2) ¿Cuál es tu estancia favorita de la casa? En invierno, me gusta estar cerca de la chimenea, leyendo un libro; en verano, el porche para dormir al aire libre.
3) ¿Cuál es el último objeto que has comprado para la casa (o para tu habitación)? Bolas para el árbol de navidad.
4) Si pudieras elegir, ¿qué obra de arte te gustaría tener en el salón? Difícil: Medio anfiteatro de Itálica, el David de Miguel Ángel o el Beso de Rodin, los nenúfares de Monet... Por ahora me apaño con láminas y miniaturas ;)
5) Nunca sales de casa sin... gafas de sol. No vería absolutamente nada.

Sobre las cinco

1) ¿En que ciudad o pueblo vives? En Córdoba.
2) ¿Un buen restaurante?¿Uno barato?¿Uno especial por algún motivo? El Rancho Grande, porque es tradición ir allí. Hay buenos restaurantes en Córdoba, pero muy caros y no necesitan mi publicidad ;) Baratos, acabo de localizar una taberna, el Rincón del Marqués, decorado como si estuvieses tomando una tapa en el albero de una plaza de toros: muy conseguido (aunque no disfrute en absoluto de una corrida, pero el sitio es genial), hay unas banderillas (o pinchos) picantes bastante buenas y asequibles ;)
3) ¿Qué es lo que más te gusta de tu población, y lo que menos? Lo que más me gusta es el centro histórico. Pasear por las callejuelas y si es una noche de abril-mayo, mejor. Una delicia. Lo que menos me gusta... como en todos sitios hay barrios poco recomendables.
4) ¿Algún sitio, monumento o rincón de tu ciudad que sea un pecado no visitar? Córdoba es visitable cien por cien. Aunque todos conozcan La Mezquita, a mi me resultan más hermosos otros lugares: los Jardines del Álcazar de los Reyes Cristianos y los 16 patios del Palacio de Viana son mis favoritos. Aunque cualquier rincón de Córdoba es un pecado no visitar en el mes de mayo. ;)
5) ¿Sabes alguna leyenda, mito o curiosidad de tu zona? Sí, conozco muchas, pero me encanta la del Palacio de Orive, donde Blanca yace bajo el suelo en alguna zona escondida del palacio. Bajó a través de un pasadizo para buscar un tesoro y la vela, que era la llave del hechizo, se le apagó antes de poder salir. Dicen que se le oye llamar a su padre y a su padre llorar por ella.

Tras el almuerzo orgiástico...

Pido perdón e intento convencerme para pasarme, sin excusas, a la cocina vegetariana. Aunque a veces resulta muy difícil, generalmente cuando salgo a comer fuera o a casa de. Si digo "gracias, pero prefiero no comer de eso" me plantan patatas fritas (hay más, por favor). En casa es mucho más fácil, sobre todo si lo preparo yo ;).
Al menos me reconforta la idea de no comer caballo, perro, canguro o avestruz. ¡Con lo que me gusta a mí el arroz y los espárragos!

Mis cinco primeras

Contesto a las cinco del viernes de la semana pasada, a ver si me pongo al día:
1) ¿A dónde te irías de vacaciones, sea donde sea, en cualquier parte del mundo? Hay muchos lugares que me llaman poderosamente la atención. De todos, si tuviera que elegir uno, me quedaría con Kenya.
2) ¿Cómo llegarías hasta allí? ¿En qué medio de transporte? El avión me fastidia. ¿Tardaría mucho en un jeep?
3) ¿Con quién te irías, sea un músico, un actor, una actriz, un escritor, o tu pareja? Nada de eso. Me aseguraría en ir con alguien que disfrutara del viaje tanto como yo.
4) ¿Qué harías allí? ¿Descansarías, explorarías sitios que nadie ha visto o simplemente irías a las principales atracciones turísticas? Ver cebras, flamencos, antílopes, jirafas, leones y todos los que se dejen ver. Visitar el Kilimanjaro, los lagos Victoria, Nakuru... ya descansaré cuando vuelva a casa ;)
5) ¿Qué te llevarías allí, aparte de tu ropa? Cámara de video y de fotos y a grabarlo todo, todo.

Vagueza

No logro acordarme del título de aquella canción. Ni siquiera del ritmo o cualquier cosa que me permitiera encontrarla. Me gustaba mucho pero se perdió en mi cabeza.
Lo único que tengo claro es que cada vez que tengo que estudiar prefiero sentarme a escribir cualquier cosa, aún sin sentido, con tal de no estudiar. Esta mañana me preparé para tragarme un tema nuevo completo. Empecé bien sentada y concentrada pero, por arte de magia, a la hora y media estaba prácticamente tumbada y con los ojos cerrados. No creo que fuera la mejor posición según mis técnicas de estudio. El caso es que cada día que pasa me cuesta más concentrarme. Mira que me queda poco, eh?

Como de costumbre

No comprendo mis devaneos mentales. Son insólitos. Estoy extrañamente feliz. Digo extraño teniendo en cuenta mi subversiva autoestima de la semana pasada. De repente, mi tristeza se anuló. Ahora es justo al contrario: desde ayer sufro de hiperactividad. Comienza de nuevo esa etapa.
Hoy me he levantado a las siete y media, aunque anoche seguía despierta a las cuatro de la mañana. Hacía bastante frío, pero tenía que salir a ver el amanecer, como de costumbre. Al abrir la puerta descubrí un color bastante inusual de cielo, de modo que tuve que volver rápido a por mi cámara de fotos. No he captado una buena perspectiva, pero salí de la casa en pijama y era ilógico pasearse mucho en esas circunstancias.
Creo que tengo medio dominada la 2ª GM. Así que mañana intentaré adelantar un par de temas más. Quedan 21 días para el examen.

Primer contacto

Primer contacto Supongo que ha de ser difícil empezar para todos. Al menos para mi lo es. Me apetecía escribir uno de estos, pero los que he estado probando me daban problemas, hasta que descubrí Blogia. Ups, menos mal!

El Terminal 13 fue el ordenador que elegí en la facultad. Se parecía más a un trasto que a cualquier otra cosa y tampoco es que lo utilizara mucho (apenas seis semanas) pero aquel nombre se me quedó grabado y se me ocurrió utilizarlo para el blog. Tampoco es que tenga mucha historia.
Recuerdo las tardes frente al terminal 13. Hacía un calor inagotable y los ventanales se resistían a abrirse, sólo cuatro gatos como nosotros aguantarían unas clases tan estúpidas como aquellas. Seguro que hoy ya nadie las recuerda. Sin embargo a mi, a veces, me asaltan imágenes de entonces.

Llegada

¡Ya tengo uno!